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La Asociación de Transportistas de Ceuta: “No podemos seguir trabajando así, en esta situación de acoso”

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Los profesionales del sector en Ceuta llevan años reclamando que se controle una zona portuaria que es “restringida” pero por la que pasan todo tipo de personas

La Asociación de Transportistas de Ceuta ha advertido de la grave situación que se registra en el puerto, tantas veces denunciada y que no ha obtenido respuesta alguna de las autoridades. Manuel Sánchez, vicepresidente de la entidad, ha lamentado lo sucedido y ha insistido en que “no podemos seguir trabajando así, en esta situación de acoso”.

Al margen del grave suceso acontecido, que está siendo investigado por la Policía Judicial de la Guardia Civil, la Asociación quiere trasladar lo que ya se conoce y lo que se ha criticado en cuantiosas ocasiones: “El acoso continuado, el peligro al que nos vemos expuestos, porque hay robos y hay un hostigamiento constante”, explica en declaraciones a El Faro.

La Asociación exige que las autoridades se implican y se cuestiona cómo en una zona restringida del puerto puede haber tal cantidad de personas constantemente. “Es una situación inviable, de hostigamiento continuado en una zona que es restringida”, lamenta. “No hay controles, estas personas incluso viven allí”.

Desde el punto de vista de los transportistas y de una forma genérica sobre el problema quieren poner de manifiesto cuál es su situación de presión, porque sufren robos constantes y tienen que tener cuidado “si alguien se cuela en el camión” porque incluso pueden verse después acusados de un delito que no han cometido.

Hay momentos en los que un solo transportista se ha visto intentando guardar la mercancía en su camión viéndose rodeado de decenas de personas que intentan colarse o coger algún producto.

El menor que huía junto al fallecido declara que su compañero fue atropellado después de una persecución; el trabajador reconoce ese accidente pero lo sitúa después de haber recibido una pedrada que lo dejó aturdido. Otros tres inmigrantes respaldan la intencionalidad

La magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 1 dictó en la noche del lunes, cuando las agujas del reloj casi daban paso a la siguiente jornada, el auto de entrada en prisión por un presunto homicidio del ceutí J.M.M.V., de 44 años. Lo hacía después de una jornada intensa de trabajo, de toma de declaraciones a cuatro testigos, de análisis de las diligencias presentadas por la Unidad Orgánica de la Policía Judicial, de interrogar a los dos investigados y de comprobar, in situ, cómo pudieron producirse los hechos, amén del cotejo de las imágenes que pudieron aportar las cámaras ubicadas en el muelle con una visión solo parcial de lo ocurrido en la tarde del viernes.

La versión del conductor y su compañero

El conductor y su compañero, que queda en libertad, manifestaron que estaban metiendo mercancía en las bateas cuando vieron a varios inmigrantes que se acercaban a robar. Intentaron identificarlos para presentarlos ante la Guardia Civil y, al salir estos corriendo, decidieron perseguirlos cada uno sobre una cabeza tractora. Fue entonces cuando, según sus versiones, se produjo el atropello.

J.M.M.V. dijo que vio a Omar y que recibió el impacto de una piedra en la cabeza, lo que le dejaría aturdido, sin darse cuenta del trayecto de conducción emprendido. Así lo atropelló y abandonó el lugar porque terminó siendo apabullado por los inmigrantes que se reunían en el lugar arrojando más piedras. Según su valoración ese atropello no sería intencionado, sino accidental.

La versión de los inmigrantes del puerto

Pero así no lo han visto los cuatro testigos que declararon, todos inmigrantes del puerto y uno de ellos, un menor, amigo del fallecido. Según él estaba esa tarde con Omar, viendo cómo se cargaba la mercancía en las bateas. Hubo un incidente entre el conductor y el fallecido, ya que este el primero le abofeteó. Los dos se fueron del lugar corriendo porque los dos detenidos, dijo, les empezaron a perseguir con sus cabezas tractoras. Él pudo esconderse entre las bateas pero Omar, su amigo, no. Fue atropellado.

Según su versión, el conductor entonces se bajó, vio que estaba muerto y se tuvo que marchar porque los compatriotas del fallecido empezaron a apedrearle, no antes, sino después del suceso. Otros tres testigos más verificaron que vieron dos cabezas tractoras perseguir a esta pareja y que se produjo un atropello.

El segundo de los investigados, el otro conductor de la cabeza tractora, manifestó no haber podido ver nada del momento del accidente en sí.

Reconstrucción de los hechos

Antes de conocerse los autos, a primera hora de la tarde, el Muelle de la Puntilla, el lugar en el que se produjo el atropello que causó la muerte de Omar ‘Susi’, fue escenario de una reconstrucción de hechos para conocer, con todos los detalles posibles, cómo ocurrió ese suceso.

Se hizo con la presencia de la comitiva judicial, encabezada por la magistrada del Juzgado número 1 y dos representantes del Ministerio Fiscal y funcionarios del área, además de con los componentes de la Guardia Civil que han llevado a cabo las investigaciones adscritos a la Unidad Orgánica de la Policía Judicial. También, sobre el terreno, estaban los dos investigados, los inmigrantes que dicen ser testigos y los abogados que representan a todas las partes: los de los dos detenidos además de quien va a ejercer la Acusación Particular por expreso deseo de la familia de Omar.

Con esta reconstrucción se pudo hacer una aproximación de lo ocurrido la tarde del viernes en pleno muelle, en un suceso que terminó con la vida de Omar ‘Susi’ prácticamente al momento, después de ser atropellado por una de las cabezas tractoras.

Se inspeccionó el lugar donde cayó muerto, así como los dos vehículos implicados y las bateas de mercancía. En esta ocasión los accesos al Muelle estuvieron blindados, ni siquiera los inmigrantes que viven en este lugar podían acceder, se cumplía curiosamente con lo indicado en la señal de advertencia existente antes del control de la Policía Portuaria: la que se sancionará a todo aquel que acceda a una zona restringida, algo que en la práctica no se produce.

Agentes de la Guardia Civil habían recibido la orden de dejar todo el terreno limpio, así que el puerto ofrecía una imagen nada usual: la de unidades colocadas sobre el muro que, en ocasiones normales, está coronado de inmigrantes.

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