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La honorabilidad en el transporte

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La honorabilidad en el transporte

La honorabilidad es un requisito necesario para el ejercicio de la actividad del transporte por carretera y para las actividades auxiliares y complementarias del mismo. Por ello viene regulada por Ley. Pero también es un valor ético sumamente importante en nuestro sector. Hoy presentamos un artículo de Carlos Hernández Barrueco sobre este segundo enfoque, que esperamos que os guste.

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En estos tiempos de triunfo del mequetrefe que mejor sabe venderse. En esta era en que el mangurrino que roba y nunca le pillan es un referente. En estos momentos en que muchas veces impera la mayor confusión ética, he querido escribir unas palabras para recordar la importancia de la HONORABILIDAD – con mayúsculas – e invitar a reflexionar sobre ella.

Antes de toda esta vorágine actual, el transporte se hacía sin tanta prisa. Se negociaba de forma lenta entre gente que tenía que dejar sus propiedades en manos de terceros, con todo el riesgo que ello conllevaba.

Durante milenios, ya fuera por barco o por caminos, los transportes se pactaban entre gente que debía invertir un tiempo para alcanzar los acuerdos y confiar de verdad en la otra parte para poner su economía y su buen nombre en sus manos.

Mi familia materna, por ejemplo, ha realizado este tipo de tratos durante más de cinco siglos y mi abuelo supo transmitirme desde pequeño un código de honor que siempre tengo en cuenta y que con el tiempo fui ampliando y adaptando a los tiempos actuales. Es este:

  • Quien da su palabra adquiere un compromiso inquebrantable que debe respetar por encima de cualquier cosa.
  • El trabajo y su resultado son el reflejo de uno. Hay que ser sumamente profesional y parecerlo para sentirse bien y hacer sentir bien.
  • La mentira y el engaño son los grandes enemigos de las buenas relaciones profesionales, por lo que deben ser eliminados de raíz. Si tenemos un interés contrario al de la otra parte, abordémoslo con la verdad y la confianza y dará mejor resultado.
  • Es necesario entender a la otra parte. Sus objetivos, sus deseos, los motivos por los que actúa como lo hace y tratar de adaptarse mutuamente a ello.
  • Deben comprenderse las necesidades económicas, operativas y estratégicas de la otra parte y tratar de buscar fórmulas para lograr el beneficio mutuo por encima del particular
  • Cuando se pacte algo hay que cumplir al 100% lo pactado y, si es posible, incluso dar más que lo solicitado.
  • La cortesía debe primar en nuestra forma de tratar a nuestros colaboradores, compañeros o clientes. La elegancia en el trato es un valor único que debe inspirarnos.
  • Un trabajo en equipo entre personas o empresas requiere apoyarse, animarse y motivarse mutuamente, en particular en los momentos de dificultad.
  • La bondad es el elemento que debe iluminar nuestro camino, como el sol al día.
  • La vida humana y la seguridad deben estar en la cúspide de nuestras preocupaciones y primar sobre cualquier otro objetivo.

Hoy en día, vivimos a golpe de tender y bolsa de carga. Estamos desnaturalizando las relaciones personales y vivimos situaciones contrarias totalmente a estos buenos principios. Creo y apuesto profundamente por la transformación tecnológica, pero no de forma genérica. Pienso que la evolución se puede orientar de muchas formas. Por ejemplo, puede encaminarse hacia un capitalismo salvaje si es pilotado únicamente por los fondos de capital riesgo. O puede encarrilarse hacia un lado más humano si conseguimos que impere la ética social. Esta segunda es la vía que quiero aquí abordar.

La economía actual está acabando con las relaciones estables entre las partes. Y eso se nota en todos los pequeños detalles cotidianos. Así, muchas veces se trata a los/as conductores/as como a personal de segunda clase. No se les permite ir al baño, se les hace esperar muchísimo tiempo como si sus horas no valiesen lo más mínimo, se les pone en riesgo…

¿Y qué decir de los tratos entre clientes y proveedores?. La nefasta influencia de la banca en las empresas ha hecho que primen los resultados económicos por encima de cualquier cosa. Ello ha favorecido todo tipo de malas prácticas, objetivos salvajes que acaban con relaciones de años y en los que el beneficio mutuo sólo es un eslogan de muchas webs, que luego no se lleva a la práctica. ¿Dónde han quedado las grandes relaciones de confianza entre empresas?.

“Lo primero son las personas” rezan muchos listados de “nuestros valores”. Palabras huecas la mayoría de las veces, cuando el trato es como es y hay mucho que mejorar.

La honorabilidad es algo que va por barrios y por personas, como todo en la vida. Pero es algo que, en términos generales, se está perdiendo como agua entre las manos, sacudida por la situación actual del Transporte.

Es por ello, que hago un llamamiento a la reflexión y animo a todo el mundo a que intente no perder la esencia de nuestra mejor cara. Adaptemos las nuevas tecnologías para que puedan incorporar y potenciar la ética en lugar de destruirla, porque si lo hacemos, el ser humano habrá cavado su tumba en muchas profesiones.

Intentemos ser honorables. Primemos la seguridad de nosotros mismos y de las personas a quienes podemos dañar.

Seamos corteses, ¡¡¡¡que no cuesta nada!!!.  Practiquemos la diplomacia en las relaciones y seamos los/as mejores embajadores/as de nuestra profesión y de nosotros mismos.

Dejemos que la bondad nos inspire y no tengamos miedo de aplicarla ante la picardía del mequetrefe. El karma siempre premia a quienes la practican de forma sincera.

Seamos profesionales y parezcámoslo. Tomémonos nuestro tiempo para conocer a las partes con las que trabajamos y para que ellos nos conozcan a nosotros. Y, por favor, respetemos la palabra y el compromiso adquirido entre las partes. Pues esa vía, que parece la menos importante, es la que aprovecha la falta de profesionalidad y personalidad para meterse como un virus y comenzar a dañar los cimientos de la mejor filosofía.

Hagamos de la honorabilidad un plus que de valor a nuestra vida profesional. Sólo así, podremos disfrutar plenamente de ella.

 

Carlos Hernández Barrueco
Lcdo. En CC.PP y de la Administración (UPV), Master en Dirección Logística Integral (CSG), Marine & Cargo Surveyor (Colegio Oficial de la Marina Mercante), Posee numerosos títulos, relacionados con la Dirección Logística integral.

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